Amén de la Semana Santa que es una de las fiestas más respetadas por los católicos, no nos salvamos de contar un cuento. Los primeros, cuando todavía no sabíamos leer ni escribir, escuchábamos atentamente esas historias sin darnos cuenta del fondo de cada uno de ellas. Ensimismados en nuestras ilusiones de creer en hadas y princesas, echábamos rienda suelta a nuestra imaginación para despertar con el ansiado feliz final.
Por los siglos, ha sido una manera del ser humano de darse a entender y entregar enseñanzas, a través del juego y encubrimiento de la verdad o verdades a medias, hemos recibido con fantasía y terror las primeras lecciones de vida.
Por ejemplo ¿Qué hay detrás del cuento de la Caperucita Roja ?
-Un sentimiento de amor que tiene una niñita hacia su abuelita.
-Una Madre irresponsable de enviar a una pequeña por medio del bosque, pensando que no se iba a encontrar con un desconocido que además no le iba a hacer daño.
-Se aprende a tragar las mentiras de que el lobo habla, engaña a una pequeña y se come a una persona, ¿se imaginan la boca del lobo?, que miedo, como el cuco, pero esas son otras historias de cuentos.
-Se conoce la desobediencia de una niñita hacia una madre y confía en extraños.
-Ustedes creen que la Caperucita pudo estar tan confundida de no reconocer a su abuelita en esa cara tan fea, por lo tanto se reconoce la inocencia de la niña.
¡Manerita de dar una lección moral a las jóvenes que establecen relaciones con desconocidos!
¡No sé como no estamos más pifiados con tanto cuento!
Pero esto no queda aquí, en la etapa adulta siguen los cuentos y tienen otros alcances. Se podría pensar que una de las razones por las cuales hoy día se presenta una sociedad acomodadiza que todo lo adorna o no lo enfrenta con la verdad por delante, estaría fundamentada en los cuentos. Aprendemos a tener mil palabras para evitar quedar mal ante la gente, salvarse o sacarse los pillos de alguna situación embarazosa. Ejemplos hay muchos de personas de todos los niveles; intelectuales, económicos, sociales y de autoridades, que prefieren pensar que el lobo existe y optan por taparse los ojos ante la realidad, para no ver y reconocer que se han equivocado o atreverse siquiera a enmendar un error.
En estas fiestas del mundo cristiano, todavía no logro entender ¿qué tiene que ver los huevos con los conejos y todos los dulces que están sumándose a una semana de reflexión que viven chilenos y chilenas? Seguro que es otro cuento, y la verdad sería que mientras más conejitos o huevitos comamos más engordamos y gastamos. En una semana así, nos iría muy mal en una campaña anti obesidad.
No me voy a enredar mucho en este cuento, pero sé que el huevo no es del conejo. Lo más claro que tengo es que los comerciantes se han lucrado durante toda esta semana y lo seguirán haciendo, porque económicamente es un buen negocio. Ahora el cuento no es de chocolate tan sólo, sino que son otras las versiones y dimensiones: -Por medio de las gomas, pastillas, marshmallow, gelatinas, naranjitas, adornos con muchos colores y sabores.
¡Feliz semana de los huevitos y conejitos!
PARA TEJEMEDIOS
MARÍA ISABEL ROZAS VERA
INGENIERO COMERCIAL - TRABAJADORA SOCIAL
Elegida Personaje Líder del año 2011 en Chillán, categoría Ciudad