Vi en un programa de televisión a un joven sordo cuestionado por su actitud frente a su familia, me hizo recordar las innumerables acciones dirigidas a la comunidad sorda de Chillán para mejorar su calidad de vida, a través del Club de Audición y Lenguaje. La Abogada, conductora del programa, determinaba un juicio justo para este joven sordo que compartía con una familia que no le comprendía, ni manejaba la lengua de señas; herramienta fundamental de comunicación entre personas sordas y oyentes. Algo gatilló en esta abogada que le consiguió a un profesional para que le hiciera un diagnóstico, ya que lo creían deficiente mental. Para la familia una capacitación en lengua de señas.
Un buen final tuvo este programa con un joven sordo que gracias a la sensibilidad de esta profesional, demostrara que…cuando se quiere, se puede. Comprobaron que no era deficiente mental, ni tampoco un desadaptado social, solo le faltaban oportunidades en la vida. Quiero detenerme un poco en la lengua de señas por el despertar que ha tenido últimamente, recién en Chile en el año 2010 se promulga una disposición, basada en la Ley 20.422 cuyo artículo 26, señala que reconoce la lengua de señas como un medio de comunicación natural de la comunidad sorda. Esta lengua es propia de cada país, que se entiende como la representación de frases, palabras o situaciones, mediante movimientos determinados de las manos, acompañados de expresión oral, facial y corporal. La usa el 80% de las personas sordas, expresando ideas y sentimientos de una manera sencilla, clara y rápida.
En cambio, el Alfabeto Dactilológico o Alfabeto Manual consiste en la representación de cada una de las letras del alfabeto, mediante la posición determinada de la mano, lo que sirve para deletrear nombres propios o palabras que no tienen seña específica. El Alfabeto Dactilológico es más concreto que la Lengua de Señas, pero ambos se complementan. No tema compartir con las personas sordas. Se debe mantener la calma y naturalidad. Hablarles de frente con la barbilla elevada y modular lentamente.
Con un vocabulario sencillo, sin adornos ni abstracciones. Algo muy característico es, la seña de identificación, que viene a reemplazar al nombre y apellido de cada persona, ésta se refiere a una característica física o de personalidad y es lo primero que preguntan al iniciar una conversación. Termino con un mensaje de proposición dirigido al Ministerio de Educación, quiénes junto a la comunidad sorda tienen la responsabilidad de enseñar y difundir.
Ya es tiempo de capacitar a los distintos actores involucrados como a su vez, mantener un registro de los docentes e intérpretes de lengua de señas; sordos y oyentes respectivamente. Rescatar y uniformar las señas usadas en el país, aunque existen algunas diferencias, no es impedimento para establecer una buena comunicación. Tareas en el mediano y largo plazo con el compromiso de querer a un Chile más humano, justo e igualitario.
Para Tejemedios
María Isabel Rozas
Trabajadora Social